viernes, 30 de julio de 2010

¿Cómo explicar? ¿Cómo describir lo que siento?
Si el diccionario se ha quedado corto de definiciones a la hora de hablar  de vos. No hay términos existentes, que reflejen con presición este sin fin de emociones que brotan desde el interior de mi corazón.
Si las estrella hoy celosas, admiran con recelo el destello de mis ojos al mirarte. Y opacadas quedan en la noche, al ver tu deslumbrante sonrisa brillar.
Al tiempo hemos burlado sin querer con este amor que parece de ensueños, haciendo irreal esta historia. Transformando cada día en una eternidad; cada suspiro en años, cada te amo en una vida.
¿Cómo hacer para que nuestra realidad parezca verdadera? Si escapa da nuestra propia razón. Eres demasiado real para ser un principe o un personaje de un cuento fantástico, pero al mismo tiempo, demasiado maravilloso para pertenecer a este mundo. Eres mucho más que una novela, más que la ficción, más que cualquier magnífica invención que la imaginación mas pura pueda crear.
¿Cómo medir lo que no tiene espacio, ni límites, ni cantidades? El más, el mucho, el demasiado, las horas, la inmensidad y hasta la intensidad condicionan de alguna forma u otra este sentimiento que llega mas allá que cualquier explicación; huyendo de lo que el mismo entendimiento comprende. Sobrepasando los limites de la infinidad en una simple energía de incontenible complejidad y fuerza.
Es más que un encantamiento, más que una ilusión, más que lo que se puso haber escrito, hablado o inventado sobre el amor. Es más que aquella inexistente utopía de la que hoy formamos parte.
Es poder dibujar con la luna un corazón; es poder escribir tu nombre en el mar. Es construir un castillo de sueños en cada granito de arena, es esfumar con una nube la tristeza y la memoria.
Es un cúmulo de nada que construye cada detalle en un completo todo.
Es aprender a besar el aire y tocar tu esencia, es acariciar el Cielo y el Infierno en tu piel. Es ver en tus ojos el firmamento eterno.
Es morir infinitamente en tu vida sientiendo la plenitud de la culminación. Es vivir muriendo en vos sofocando la palabra amor con tu nombre.

miércoles, 28 de julio de 2010

Burbujas de ilusión

Aunque el amor pueda durar años, momentánea es la ilusión.
Fugaz, pasajera, limitada.
Puede durar un día, un año, o un suspiro; pero al fin y al cabo de extingue.
Como una pompa de jabón, como una burbuja de amor en el cielo, hecha con el más sumo cuidado.
La creemos perfecta volando en el aire, reflejando en sus partículas al más diminuto arco iris. La incentivamos y la impulsamos a volar más alto. Le depositamos confianza al verla correr gloriosa en el viento.
Así la vemos elevarse, hasta querer chocar las nubes.
Así es nuestra ilusión, vuela en lo alto inocente, pero así como una burbuja, cuando cree estar en la cima, el fin la alcanza sin piedad.
¡Plum! Explota, se esfuma.
Todo aquello que admiramos con esperanza, se desvanece ante nuestros ojos.
Burbuja de ilusión que muere en su viaje, dejando escapar esas diminutas moléculas de sueños, que alimentaban nuestras ahora inexistentes expectativas.
La ilusión acabó, se perdió en la infinidad del cielo.
Burbuja de amor que desaparece, hoy es aire, hoy no es nada.

miércoles, 14 de julio de 2010

No te buscaba, no te esparaba, creia que tampoco te necesitaba. No por rencor, ni por despecho, ni por dolor, ni por cansancio. No sentia tu falta, me consideraba completa, autosuficiente.
Habia aprendido a sanar sola, las heridas de aquellos fracasos pasados. Suponia que aquel vacio que llenaba mi alma, era el complemento perfecto para colmar esa inexistencia que llevaba en mi ser. Estaba completa. Eso pensaba, esa absurda idea melodeaba en mi cabeza.
Durante las frias noches de soledad, ese mismo hueco en mi pecho era mi mejor compañia, mi refugio, mi paz, mi mundo dentro del mundo, y no sentía el dolor. No sentía nada. Era ese desierto de emociones en mi interior, el que me mantenia al resguardo de aquella deshabitada vida que me invadía. Hasta que apareciste.
Timido, cauteloso, resguardado, sutil y desprevenido te presentaste ante mí. No sé porque causas, no sé a quien echarle la culpa o a quien agradecerle. No sé que fuerzas sobrenaturales intervinieron en nuestro encuentro. No sé si fue el destino o la suerte, la casualidad o la causalidad. Quizas todo ocurrió por error, o tal vez, este iba a ser nuestro final de todos modos, aquí o en otra vida. Eso nunca lo sabré, y tampoco quiero averiguarlo.
Te encontré, nos encontramos, y allí termina y comienza todo; el principio y el fin. La magia, la vida, el amor.
Sin quererlo, sin saber, sin buscarlo, sin percibirlo, algo nuevo brotaba en algún rincón olvidado de nuestros agotados corazones. Un sentimiento invisible pero a su vez perfecto y único, nacia en dos almas que yacian muertas hace tiempo.
No se puede evitar lo inevitable, y así era lo nuestro desde el comienzo, inevitable. Intentamos inutilmente huir de aquella extraña sensación que nos tomó por sorpresa. Quisimos en vano librarnos de esa opresión que comenzaba a consumirnos, pero ya nada se podia hacer; aún antes de comenzar, nuestro amor ya existia.
Nació en nuestro interior un poder, un magnetismo, una conexión inexplicable que sin previo aviso nos atrapó, y hoy nos llena de este afecto de incotrolable deseo, de amor. No hicieron falta los meses y los años para amarnos. Cuando esto se da, cuando una sensacion de plenitud te invade por completo, cuando se siente en la piel, cuando se respira y se refleja en la mirada mostrando el interior del alma, no existen días, ni horas, ni explicaciones.
El amor nace sin pedir permiso a nadie. Sin ningun porqué, sin dudas ni miedos; dejandose llevar por esa corriente que lo impulsa, a contra mano del mundo y de todo pensamiento.
El corazón y la razón no se llevan bien al momento de sentir, de animarse a empezar otra vez. Que si es muy rápido, que si es la persona indicada, que los temores, que las dudas. En el fondo de mi mente sonaron reiteradas veces frases como esas, a la vez que de mi corazón emergia a gran velocidad un cóctel de sentimientos imparables, que no pedian permiso, ni buscaban motivos. No sé en que momento dejé de verte a vos, para verme a mi misma sumergida en esos ojos, perdida en tu mirada.
No recuerdo aquel preciso instante en el que mi mundo cambió, pero así fue, y hoy vivo en vos, porque vivis en mí, porque naufragando en tus besos me encontré. Allí entre tus brazos volví a sentir, y por mis venas nuevamente corre intensamente la pasión y el deseo en mi sangre. Todo aquello que crei haber derramado por completo, se hace presente, frente a vos.
Porque sos vos, y soy yo. Dos restos, dos mitades de aquellos lejanos recuerdos, que alguna vez fueron corazones completos dispuestos a fundirse juntos en una sola persona. Un único ser, un solo sueño en dos cuerpos.
Sin prejuicios, después de tantas batallas, de tantas derrotas y fracasos, somos uno los dos, transitando por aquel camino tan conocido y tan nuevo a la vez, tantas veces recorrido y olvidado, el camino del amor.
Y aquí estamos mi amor, este es nuestro presente y nuestro rumbo. Nuestra dirección en este paseo por la vida. Nuestra historia, nuestro cuento. Este es el momento, y hoy somos protagonistas. Elijo ser tu princesa y tu hada, tu ángel y tu realidad.
Elijo narrar eternamente nuestro relato y vivir enamorada. Elijo contarte todas las mañanas, hasta el úlitmo de mis días nuestra leyenda, para vivir inmortalmente en tu recuerdo, borrando de nuestras memorias el punto final.

lunes, 12 de julio de 2010

Y en esta certeza de dudas, en este mar de incertidumbres tan ciertas, la única y triste verdad es la de saberme tan sola al fin.

jueves, 8 de julio de 2010

Tu partida

Porque cuando desperté
algo extraño sentí,
y cuando intenté reaccionar
te estabas alejando de mí.

Todavia no sé porqué
no hay razón ni motivos,
aunque todo te entregué
ya no quieres estar conmigo.

Porque ahora comprendí
que jamas regresaras,
que mi llanto es en vano,
que con otra tú te iras.

Porque no hay causa alguna
que justifique tu acción,
creo que solo me utiluzaste
destrozando mi corazón.

Porque ya no quedan palabras
para expresar mi dolor,
ahora solo quiero alejar
de mi vida a tu falso amor.

Lágrima 2005

miércoles, 7 de julio de 2010

Te ODIO y te AMO.

*Te odio porque sufro cuando no te veo.
*Te amo porque el sufrimiento termina cuando me miras.
*Te odio por haberte robado mi corazón.
*Te amo porque a mi corazón le hace feliz pertenecerte.
*Te odio porque sé que no soy la única en tu vida.
*Te amo porque me siento única cuando estoy con vos.
*Te odio porque tu incertidumbre me tiene confundida.
*Te amo porque a pesar de todo siempre regresas a mi lado.
*Te odio porque no consigo entenderte.
*Te amo porque ningún motivo me aleja de vos.
*Te odio porque TE AMO
*Te amo.. no sé porqué.


Lágrima 2005.

Quisiera

Quisiera olvidar tus ojos que han sido mi desconsuelo.
Quisiera borrar de mi, las huellas de aquellos brazos que alguna vez he sentido.
Quisiera borrarte de mi, porque sé que nunca me has querido.
Quisiera olvidar esos gestos, que tanto tiempo me cautivaron.
Quisiera olvidarte amor, pero sigo enamorada.
Quisiera librar mi alma, de la cárcel de tus besos.
Quisiera quitar de mi memoria aquellas noches que te dí.
Quisiera disolver, tachar o perder tu recuerdo.
Quisiera morir.
Quisiera dejar de amarte, pero aún te sigo amando.
Quisiera no sentir esta adoración y ya no seguir llorando.
Quisiera dejar de pensar en tus ojos, que aún son mi vida entera.
Quisiera de una vez olvidarte... pero siempre serás toda mi condena.


Lágrima. 2005

jueves, 1 de julio de 2010

Tu imagen esa noche, congeló el mundo, no recuerdo que Luna resplandecia esa noche sobre nosotros, si estaba allí, o si simplemente, habia decidido ocultarse al verte a vos tan radiante. No sé si las estrellas permanecian incanzablemente decorando el cielo, o si intentaban, disimuladas, competir con el brillo de tu sonrisa, no lo sé, todo eso, se me olvidó cuando te vi.
Perdí la noción del lugar en el que estabamos, no sentia nada, ni la música que sonaba de fondo, ni la voces que me hablaban, no sé siquiera, como se sentía mi cuerpo, si es que aún podía hacerlo. No lograba ser consciente si el frio me impedía respirar, o si era calor lo que me sofocaba, o si, simplemente, era la reacción de mis sentidos al saberte tan cerca. Solo te recuerdo a vos, a tu carita de niño despreocupado, riendo con tus amigos. Te recuerdo a vos, a tus inconfundibles ojos color cielo. Te recuerdo a vos, y nada más. El resto se distorsinaba, desaparecia, se esfumaba. Hasta las canciones que sonaban de fondo parecian escaparse al oir tu risa entre la multitud. Todo me parecia raro, confuso, irreal.
El tiempo no me esperaba, seguia, intolerante, imparable, y yo corria tras él, sumida en este estado, inmersa en esa especie de dimension paralela, donde solo estamos vos y yo. Y yo reia, y hablaba, tomaba, y bailaba con mis amigas sin perderte de mi vista y de mi mente, sin dejarte escapar de mis sentidos.
Hasta que me descuidé, bajé la guardia un instante, y de repente, asi sin previo aviso, te encontré frente a mi.
Anonadada, sin quererlo, sin pensarlo, sin prevenirlo, sin buscarlo, algo brilló por demás en la escena encendiendo mi cuerpo, eras vos. De fondo, en segundo plano, podia oir de lejos los cuchicheos asombrados y las risitas aliadas de mis amigas, pero frente a mi, se encontraba la razón de mi alboroto, el causante del coctel de sensaciones que estallaban en mi cuerpo. Eras vos, frente a mi, regalándome una sonrisa para deleitarse. Era tu mirada, permitiéndole a mis ojos sumergirse en los tuyos, y verme en vos. Y fue esa imagen, fue el descubrir mi reflejo en ese cristalino mar de tus pupilas lo que me trajo a la realidad, y ver tus brazos extendidos hacia los mios, en espera de una respuesta. Rápida y confiadamente te devolvi la intención de la misma manera, mientras que en mi rostro se dibujaba sin disimulo una sonrisa que mezclaba la euforia y la sorpresa, aún sin terminar de creer, que todo eso fuera posible.
Bailamos durante lo que a mi me pareció una eternidad, reiamos, tomabamos y nos divertiamos juntos, ¡juntos! mientras mi piel, por dentro, estallaba de felicidad con solo rozar la tuya. La música, empecinada en querer apagar tu voz, terminó convirtiendose en mi aliada, al ponernos en la casi obligación, de tener que hablarnos muy cerca, al oido; y tenerte así, tan cerca, revolucionaba al ritmo de la fiesta, cada una de mis células nerviosas, manteniéndome en un estado de éxtasis total. Esas palabras entrando por mi canal auditivo llenaban toda mi sangre de placer. Y lo dijiste, y lo oí, "¿Podemos vernos otra vez?" preguntaste, y yo, invadida en un frenesí de alegría, no pude mas que asentír de forma apresurada con la cabeza; sonreiste conforme con mi respuesta, y te devolví la sonrisa, perdida en tus ojos. Rozaste mi mejilla con tus labios, en forma de despedida y te diste media vuelta, perdiéndote entre la multitud.
Mi cabeza daba vueltas, como mareada, como perdida, tratando de organizar lo sucedido, acomodando cada detalle, da aquello que me costaba creer como real. Era un cuento, un cuento hermoso donde fuiste mi principe. Era feliz. Era infinitamente feliz habiéndote tenido tan cerca, sabiendo que existia la posibilidad de volver a verte. Era tocar el cielo, tocar tu cielo con las manos.

Lo que olvidé al llegar tan alto, era que no tenia paracaidas, y estaba tan alto ya, que fue inevitable la caida, en picada, y rumbo a la nada.
No tendría que haberme sorprendido al comprender la realidad, estaba soñando. No me sorprendió tampoco, encontrarme  dos segundos mas tarde inundada, ahogada en llanto, indignada, triste y enojada al mismo tiempo. En mi cabeza se repetia como una película el maldito sueño, solo que ahora el subtitulo se resumia, solo a una pregunta ¡¿Por qué?!, ¿Por qué mi maldita imaginación me jugaba tan malas pasadas? ¿Por qué solo un sueño? ¿Por qué mi realidad no es ni un minimo y lejano reflejo de aquel anhelo de mi subconsciente?.
Lágrimas, dolor, tristeza, bronca, insultos y la incondicional y cruel soledad me acompañaban en esa patética escena. ¡No podía ser posible!, siempre lo mismo, siempre ilusiones, siempre mi misma suerte de desdicha y ya no lo quiero, ya no. ¡Basta por favor!. No quiero seguir en esta vida, si a esto se le llama así, donde mi alegria, mi felicidad, mi razón de reir solo esta en mi inconsciente. Vuelvo a la misma pregunta ¡¿Por qué?!
¡Alguien que me rescate por favor!,  un minimo vestigio de esperanza que me mantenga de este lado. ¡No! sé que no aparecerá, ¡Quiero irme con vos otra vez!, quiero estar otra vez entre tus brazos, escuchar nuevamente tu voz, rozar tu piel, sentirme VIVA, y estoy viva de ese lado, con vos, del lado en que la realidad es aquel cuento en el que quiero vivir, donde me da gusto estar. Quiero volver a ese mundo, elijo esa historia como mi realidad. Allí soy mas feliz y me siento menos sola, allí no me toca sufrir ni llorar. Lo he decidido, quiero dormir eternamente, y no volver a despertar.