jueves, 1 de julio de 2010

Tu imagen esa noche, congeló el mundo, no recuerdo que Luna resplandecia esa noche sobre nosotros, si estaba allí, o si simplemente, habia decidido ocultarse al verte a vos tan radiante. No sé si las estrellas permanecian incanzablemente decorando el cielo, o si intentaban, disimuladas, competir con el brillo de tu sonrisa, no lo sé, todo eso, se me olvidó cuando te vi.
Perdí la noción del lugar en el que estabamos, no sentia nada, ni la música que sonaba de fondo, ni la voces que me hablaban, no sé siquiera, como se sentía mi cuerpo, si es que aún podía hacerlo. No lograba ser consciente si el frio me impedía respirar, o si era calor lo que me sofocaba, o si, simplemente, era la reacción de mis sentidos al saberte tan cerca. Solo te recuerdo a vos, a tu carita de niño despreocupado, riendo con tus amigos. Te recuerdo a vos, a tus inconfundibles ojos color cielo. Te recuerdo a vos, y nada más. El resto se distorsinaba, desaparecia, se esfumaba. Hasta las canciones que sonaban de fondo parecian escaparse al oir tu risa entre la multitud. Todo me parecia raro, confuso, irreal.
El tiempo no me esperaba, seguia, intolerante, imparable, y yo corria tras él, sumida en este estado, inmersa en esa especie de dimension paralela, donde solo estamos vos y yo. Y yo reia, y hablaba, tomaba, y bailaba con mis amigas sin perderte de mi vista y de mi mente, sin dejarte escapar de mis sentidos.
Hasta que me descuidé, bajé la guardia un instante, y de repente, asi sin previo aviso, te encontré frente a mi.
Anonadada, sin quererlo, sin pensarlo, sin prevenirlo, sin buscarlo, algo brilló por demás en la escena encendiendo mi cuerpo, eras vos. De fondo, en segundo plano, podia oir de lejos los cuchicheos asombrados y las risitas aliadas de mis amigas, pero frente a mi, se encontraba la razón de mi alboroto, el causante del coctel de sensaciones que estallaban en mi cuerpo. Eras vos, frente a mi, regalándome una sonrisa para deleitarse. Era tu mirada, permitiéndole a mis ojos sumergirse en los tuyos, y verme en vos. Y fue esa imagen, fue el descubrir mi reflejo en ese cristalino mar de tus pupilas lo que me trajo a la realidad, y ver tus brazos extendidos hacia los mios, en espera de una respuesta. Rápida y confiadamente te devolvi la intención de la misma manera, mientras que en mi rostro se dibujaba sin disimulo una sonrisa que mezclaba la euforia y la sorpresa, aún sin terminar de creer, que todo eso fuera posible.
Bailamos durante lo que a mi me pareció una eternidad, reiamos, tomabamos y nos divertiamos juntos, ¡juntos! mientras mi piel, por dentro, estallaba de felicidad con solo rozar la tuya. La música, empecinada en querer apagar tu voz, terminó convirtiendose en mi aliada, al ponernos en la casi obligación, de tener que hablarnos muy cerca, al oido; y tenerte así, tan cerca, revolucionaba al ritmo de la fiesta, cada una de mis células nerviosas, manteniéndome en un estado de éxtasis total. Esas palabras entrando por mi canal auditivo llenaban toda mi sangre de placer. Y lo dijiste, y lo oí, "¿Podemos vernos otra vez?" preguntaste, y yo, invadida en un frenesí de alegría, no pude mas que asentír de forma apresurada con la cabeza; sonreiste conforme con mi respuesta, y te devolví la sonrisa, perdida en tus ojos. Rozaste mi mejilla con tus labios, en forma de despedida y te diste media vuelta, perdiéndote entre la multitud.
Mi cabeza daba vueltas, como mareada, como perdida, tratando de organizar lo sucedido, acomodando cada detalle, da aquello que me costaba creer como real. Era un cuento, un cuento hermoso donde fuiste mi principe. Era feliz. Era infinitamente feliz habiéndote tenido tan cerca, sabiendo que existia la posibilidad de volver a verte. Era tocar el cielo, tocar tu cielo con las manos.

Lo que olvidé al llegar tan alto, era que no tenia paracaidas, y estaba tan alto ya, que fue inevitable la caida, en picada, y rumbo a la nada.
No tendría que haberme sorprendido al comprender la realidad, estaba soñando. No me sorprendió tampoco, encontrarme  dos segundos mas tarde inundada, ahogada en llanto, indignada, triste y enojada al mismo tiempo. En mi cabeza se repetia como una película el maldito sueño, solo que ahora el subtitulo se resumia, solo a una pregunta ¡¿Por qué?!, ¿Por qué mi maldita imaginación me jugaba tan malas pasadas? ¿Por qué solo un sueño? ¿Por qué mi realidad no es ni un minimo y lejano reflejo de aquel anhelo de mi subconsciente?.
Lágrimas, dolor, tristeza, bronca, insultos y la incondicional y cruel soledad me acompañaban en esa patética escena. ¡No podía ser posible!, siempre lo mismo, siempre ilusiones, siempre mi misma suerte de desdicha y ya no lo quiero, ya no. ¡Basta por favor!. No quiero seguir en esta vida, si a esto se le llama así, donde mi alegria, mi felicidad, mi razón de reir solo esta en mi inconsciente. Vuelvo a la misma pregunta ¡¿Por qué?!
¡Alguien que me rescate por favor!,  un minimo vestigio de esperanza que me mantenga de este lado. ¡No! sé que no aparecerá, ¡Quiero irme con vos otra vez!, quiero estar otra vez entre tus brazos, escuchar nuevamente tu voz, rozar tu piel, sentirme VIVA, y estoy viva de ese lado, con vos, del lado en que la realidad es aquel cuento en el que quiero vivir, donde me da gusto estar. Quiero volver a ese mundo, elijo esa historia como mi realidad. Allí soy mas feliz y me siento menos sola, allí no me toca sufrir ni llorar. Lo he decidido, quiero dormir eternamente, y no volver a despertar.

1 comentario:

Anónimo dijo...

SIN PALABRAAAAAS!!!!!....e-s-p-e-c-t-a-c-u-l-a-r!!!!!!! ....ahhh...cuantas cosas se m cruzaron por la mente!....s muuuy profundo el escrito... m emocione d verdad!!!...los sueños q tngo cn "ella" se asemejan a esa fiesta...fiesta q no c cuando llegara!!!...pero q la esperare...seguro!!!..TE FELICITOOO AUTORA ANONIMA!!!! =)