jueves, 28 de abril de 2011


Seduce una voz
las flores de mis desiertos
y me invita a naufragar
en los cielos más azules
Devora una mirada nocturna
los fantasmas en mis sueños
y me descubre distraída
mirando las estrellas
Recorren unos dedos tibios
mis lágrimas cicatrizadas
y dibujan mariposas
en el invierno de mis días
Inventan unos pies
un camino de arco iris
que entre muecas ruborizadas
me apresuro a seguir
Encuentro una sonrisa
al final del sendero
que enciende en mí
una dulce canción.

martes, 19 de abril de 2011


llegó la hora de apilar
estas ganas acumuladas
en el brillo de tus ojos
lejanos, lejanos
es momento oportuno
de cerrarle el paso
a las intenciones contenidas
al deseo creciente
a los besos silenciosos,
invisibles, inexistentes
y de gritarle al tiempo
con la furia desgarrada
sobre aquellas ilusiones
que se escapan, que nos huyen
 y que nos mantiene expectantes
en una interminable espera
y que me encierran solitaria
entre versos amargos
de infinita paciencia.

lunes, 11 de abril de 2011


Nacen unas ganas infinitas
de gritarle al vacío de tus ojos
de abofetear el silencio de tus gestos
de arrancar un pétalo blanco
escondido en algún rincón de tu piel.
La luna en tu mirada se me apaga
ya no queda brillo
en los cielos que socorriste
ni los rastros de las estrellas
que alguna vez me regalaste,
y se extinguen mis sonrisas
en tu compañía ausente.
Impotentes mis besos nocturnos
que no encuentran la lejana ternura
de tus palabras olvidadas,
de oxidadas promesas
que se anclaron en mi memoria.
Inútiles los lamentos mudos
y el dolor grabado en el rostro
que sostienes entre tus dedos fríos,
insuficientes las suplicas que vociferan
estas lágrimas camufladas
entre tu largo cabello,
entre los vanos intentos.
Derrotadas estas ganas
que se aferran sin consuelo
a una inútil ilusión,
que se empeña hasta el cansancio
a morir en el abismo de tus besos,
que se desgarra ante tu perfume
cada vez más amargo,
que se suicida de a poco
en el desprecio de tu corazón helado.