viernes, 1 de marzo de 2013

Tiempo




Dueño y soberano
de cada respirar
vil y condenante
no dejas nada
sin decantar.
Silencioso
imperceptible
todo te llevas
sin piedad.
Esclavizas cada paso
cada beso
juegas a tu antojo
aligerando
espesando
los minutos
siempre a contramano
de mi voluntad.
Te cuelgas
al cuello
mis sueños
más deseados
y así huyes
te escapas
eternamente inalcanzable.
Y yo te ruego, te imploro
no lo quites
no lo alejes de mí
tan rápido
tan lento
y todo continúa
así
cíclico, constante.
Todos somos
tus partes
tus restos
todos acabamos
siendo recuerdos
luego olvidados
con el tiempo.