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miércoles, 28 de julio de 2010

Burbujas de ilusión

Aunque el amor pueda durar años, momentánea es la ilusión.
Fugaz, pasajera, limitada.
Puede durar un día, un año, o un suspiro; pero al fin y al cabo de extingue.
Como una pompa de jabón, como una burbuja de amor en el cielo, hecha con el más sumo cuidado.
La creemos perfecta volando en el aire, reflejando en sus partículas al más diminuto arco iris. La incentivamos y la impulsamos a volar más alto. Le depositamos confianza al verla correr gloriosa en el viento.
Así la vemos elevarse, hasta querer chocar las nubes.
Así es nuestra ilusión, vuela en lo alto inocente, pero así como una burbuja, cuando cree estar en la cima, el fin la alcanza sin piedad.
¡Plum! Explota, se esfuma.
Todo aquello que admiramos con esperanza, se desvanece ante nuestros ojos.
Burbuja de ilusión que muere en su viaje, dejando escapar esas diminutas moléculas de sueños, que alimentaban nuestras ahora inexistentes expectativas.
La ilusión acabó, se perdió en la infinidad del cielo.
Burbuja de amor que desaparece, hoy es aire, hoy no es nada.

miércoles, 23 de junio de 2010

N compro ilusiones

No compro más ilusiones,
no rifo, ni permuto, ni alquilo más!
Me cansé de tener después, que pagarlo con decepciones.
Porque siempre fueron sueños, palabritas, fantasias,
y ya estoy triste, cansada y dolida,
que después la realidad, me juegue tan malas pasadas.
No compro más ilusiones,
me cansé de las mentiras
porque después cuesta muy caro,
y me adeudo en penas, lágrimas y dolores,
y me gasto todo el amor, que tenia verdadero,
e hipoteco mis esperanzas,
y ya no quiero!
y ya no puedo!
embargar mis sentimientos.
No compro más ilusiones,
no más ofertas de promesas,
no más chacharas, ni limosnas
prefiero guardar lo que queda, lo que sobró,
el vuelto, los restos, de mi pobre corazón,
para quien realmente quiera, invertir en este amor.

viernes, 5 de marzo de 2010

Princesa del mar.


¿Por qué aún construyes sueños sobre tu almohada?
Si bien sabes que todo es ilusión.
Crees que con solo cerrar los ojos,
las cosas iran a cambiar.
Y despiertas llorando,
al ver desvanecer, tu castillo de fantasia.
Tu alma esta vacía,
cansada de tanto llorar,
de cubrir con esperanza,
lo que el amor no puede llenar.
Y entre lágrimas por las noches,
le preguntas a la Luna:
-¿Qué es lo que ha fallado,
si amor eterno hemos jurado?-.
Ya no crees en principes ni hadas,
no buscas un gran baile, o un aojado bosque.
Tu respirar se oye cansado,
ya no tienes fuerzas.
Tus lágrimas perdieron su dulzura,
y hoy tienen el sabor del mar.
Lágrimas saladas para sanar
las heridas de este amor,
que todavía sangran.
No hay brujas, ogros o dragones,
que hayan intervenido en este cuento.
Es el mismo amor que sientes,
que te ha llevado a sufrir así.
Tú, triste princesa,
aún dibujas corazones
sobre la sangre que no deja de correr.
Aún juegas a amarlo,
a cambio de ese superficial cariño que ofrece.
Aún defiendes un amor,
envenenado de mentiras y traiciones,
tan solo por el amor, que colma tu interior.
Te sientas por las noches,
sobre tu balcón de nubes
esperando que llegue, a entegarte su amor.
Y las estrellas en silencio,
acompañan tu desvelo,
y las Lunas van mutando,
viendo agotar tus lamentos.
Y en el momento, en que menos lo esperas,
cuando tus ojos cansados,
ya no quieren mirar.
Cuando tus labios secos,
no pueden pronunciar palabra,
aparece él, con su radiante sonrisa.
Y congela el tiempo,
y detiene el mundo.
En su mirada se pierden tus ojos,
y con sus caricias borra tus heridas.
Y ya no sangra, y ya no duele.
Y se dibuja en tu palido rostro,
una desganada sonrisa de satisfaccion.
Perdonas, y olvidas.
¡Ay! patética niña triste,
¡Ay! princesa de cuento de ilusión.
Recibes esa cuota,
esa limosna de cariño,
como tesoro brillante ante tus ojos.
Transformas ese instante,
en una eternidad.
Alimentas tus anhelos,
con desabridos besos.
Y dibujas con caricias en su cuerpo,
ese mágico mundo de ensueños,
que destruyó su ausencia.
Y se te gastan los labios,
en besos que guardabas en un cajón.
Y se te agota el cuerpo,
cansado de amar.
Y mueres, renaces y sonries entre sus brazos,
hasta que la luz del alba,
revela su verdad.
...Y vuelves a despertar...