miércoles, 14 de julio de 2010

No te buscaba, no te esparaba, creia que tampoco te necesitaba. No por rencor, ni por despecho, ni por dolor, ni por cansancio. No sentia tu falta, me consideraba completa, autosuficiente.
Habia aprendido a sanar sola, las heridas de aquellos fracasos pasados. Suponia que aquel vacio que llenaba mi alma, era el complemento perfecto para colmar esa inexistencia que llevaba en mi ser. Estaba completa. Eso pensaba, esa absurda idea melodeaba en mi cabeza.
Durante las frias noches de soledad, ese mismo hueco en mi pecho era mi mejor compañia, mi refugio, mi paz, mi mundo dentro del mundo, y no sentía el dolor. No sentía nada. Era ese desierto de emociones en mi interior, el que me mantenia al resguardo de aquella deshabitada vida que me invadía. Hasta que apareciste.
Timido, cauteloso, resguardado, sutil y desprevenido te presentaste ante mí. No sé porque causas, no sé a quien echarle la culpa o a quien agradecerle. No sé que fuerzas sobrenaturales intervinieron en nuestro encuentro. No sé si fue el destino o la suerte, la casualidad o la causalidad. Quizas todo ocurrió por error, o tal vez, este iba a ser nuestro final de todos modos, aquí o en otra vida. Eso nunca lo sabré, y tampoco quiero averiguarlo.
Te encontré, nos encontramos, y allí termina y comienza todo; el principio y el fin. La magia, la vida, el amor.
Sin quererlo, sin saber, sin buscarlo, sin percibirlo, algo nuevo brotaba en algún rincón olvidado de nuestros agotados corazones. Un sentimiento invisible pero a su vez perfecto y único, nacia en dos almas que yacian muertas hace tiempo.
No se puede evitar lo inevitable, y así era lo nuestro desde el comienzo, inevitable. Intentamos inutilmente huir de aquella extraña sensación que nos tomó por sorpresa. Quisimos en vano librarnos de esa opresión que comenzaba a consumirnos, pero ya nada se podia hacer; aún antes de comenzar, nuestro amor ya existia.
Nació en nuestro interior un poder, un magnetismo, una conexión inexplicable que sin previo aviso nos atrapó, y hoy nos llena de este afecto de incotrolable deseo, de amor. No hicieron falta los meses y los años para amarnos. Cuando esto se da, cuando una sensacion de plenitud te invade por completo, cuando se siente en la piel, cuando se respira y se refleja en la mirada mostrando el interior del alma, no existen días, ni horas, ni explicaciones.
El amor nace sin pedir permiso a nadie. Sin ningun porqué, sin dudas ni miedos; dejandose llevar por esa corriente que lo impulsa, a contra mano del mundo y de todo pensamiento.
El corazón y la razón no se llevan bien al momento de sentir, de animarse a empezar otra vez. Que si es muy rápido, que si es la persona indicada, que los temores, que las dudas. En el fondo de mi mente sonaron reiteradas veces frases como esas, a la vez que de mi corazón emergia a gran velocidad un cóctel de sentimientos imparables, que no pedian permiso, ni buscaban motivos. No sé en que momento dejé de verte a vos, para verme a mi misma sumergida en esos ojos, perdida en tu mirada.
No recuerdo aquel preciso instante en el que mi mundo cambió, pero así fue, y hoy vivo en vos, porque vivis en mí, porque naufragando en tus besos me encontré. Allí entre tus brazos volví a sentir, y por mis venas nuevamente corre intensamente la pasión y el deseo en mi sangre. Todo aquello que crei haber derramado por completo, se hace presente, frente a vos.
Porque sos vos, y soy yo. Dos restos, dos mitades de aquellos lejanos recuerdos, que alguna vez fueron corazones completos dispuestos a fundirse juntos en una sola persona. Un único ser, un solo sueño en dos cuerpos.
Sin prejuicios, después de tantas batallas, de tantas derrotas y fracasos, somos uno los dos, transitando por aquel camino tan conocido y tan nuevo a la vez, tantas veces recorrido y olvidado, el camino del amor.
Y aquí estamos mi amor, este es nuestro presente y nuestro rumbo. Nuestra dirección en este paseo por la vida. Nuestra historia, nuestro cuento. Este es el momento, y hoy somos protagonistas. Elijo ser tu princesa y tu hada, tu ángel y tu realidad.
Elijo narrar eternamente nuestro relato y vivir enamorada. Elijo contarte todas las mañanas, hasta el úlitmo de mis días nuestra leyenda, para vivir inmortalmente en tu recuerdo, borrando de nuestras memorias el punto final.

4 comentarios:

Doamna care plânge dijo...

oh nena !!! mal de amores :)
es tan lindo cuando empieza, pero el final siempre abrume!!!
Es tan corto el amor y tan largo el ovido .. un beso

Shannancita dijo...

Que tierno :'(

Esperanza Fe dijo...

Siempre elejì el amor... amà y dejà que te amen. Dejà surgir tu verdadero yo.
Basta de oscuridad Rosi

Esperanza Fe dijo...

Siempre elejí el amor. amá y dejá que te amen...que surja tu verdadero yo