viernes, 8 de octubre de 2010

Juegan, ríen, vuelan, sueñan. Tienen ideas y mascotas extrañas, dibujos incomprensibles y palabras raras. Se divierten, son tan felices en ese mundo de papel. Tienen el don de transportarse, a través de la música, al sitio de la imaginación que quieran. Son bacas, Alabastros, fantasmas que escriben, sombreros y lágrimas que se hacen presentes sobre la vieja mesa de roble. Entre la cerveza y el humo, estos tres jóvenes principiantes, se aventuran a ser niños otra vez, siempre en el mismo sitio, una vez por semana.  

2 comentarios:

Baca dijo...

Uijk uijk uijk

El gigante dijo...

Si fuera uno de ellos, mi corazón sería una bomba de tiempo a punto de estallar.