viernes, 15 de octubre de 2010

Abro con pesadez mis ojos, aun dormidos, y sonrío. Tu perfume invade la atmosfera. Busco en mi lecho una rosa (una rosa blanca que siempre desee hallar al despertarme), una rosa sin espinas que acompañe una carta de amor, pero nada descubro a mi alrededor. No hay rosas, ni cartas, ni vos. Sola me encuentro en esta habitación que recibe los primeros rayos de luz por la ventana. Respiro tu fragancia sin dejar de sonreír, sé que no lo imaginé. Sé que estuviste presente durante mis sueños, llenando de tu esencia mí alrededor. Lo sé porque siempre estas, siempre te mantienes presente en cada minuto, en cada uno de mis pensamientos.
Me acomodo perezosa en mi cama, y sueño despierta con tus ojos. No me preocupa no tenerte aquí a mi lado, estoy segura que donde quiera que te encuentres, estas pensando en mí también, y eso me es suficiente.

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