miércoles, 22 de septiembre de 2010

No tengo donde huir, ¿Hacia donde correr? Quiero escapar.
Como una estúpida niña, hoy disfracé mi dolor de princesa. Quiero jugar, jugar y que se vaya, que desaparezca. Quiero fingir que no existe.
Un espejo hecho trizas en el suelo, me dijo un momento antes que mi mano destroce su esencia y vuelen los cristales en la habitación, que de nada servían esas dibujadas sonrisas, la opacidad y la muerte en mis ojos develaban el secreto.
Sentada en el piso del cuarto, veo en los trozos de vidrio dispersos por doquier, mi reflejo. El delineador negro que usé la noche anterior para disimular con encanto la amargura de mi mirada, esta mañana evidencia, con borroso tinte, los distintos caminos que dibujan las lágrimas en mi rostro.
Mis manos sangran como consecuencia de la infructuosa lucha con el espejo, en el vano intento de querer destruir lo que allí se veía. Todo se mezcla y se torna oscuro. Me replanteo el porqué de tanta desolación, pero tan hondo es el pesar que duele el querer descubrirlo. Y allí quedo yo: Una patética mujer sola, sentada sobre la alfombra, sangrando las heridas y vestida de princesa.

1 comentario:

Caricatura dijo...

¿Hacia donde escapar? Hacia un papel,un teclado, un lapiz, un monitor. Hacia un verbo, un adjetivo, esas palabras e imágenes que son nuestros refugios. Haz como yo y reinventa tu vida a través de la ficción si te es necesario.