lunes, 27 de septiembre de 2010

Estoy mal, ¿Estoy mal? No lo sé, o tal vez si lo sé, mas no puedo describirlo. Todo se apaga tras un manto de silencio, ¿Me invade o lo provoco? Tampoco hay contestación a eso, cualquiera sea la respuesta, allí esta y me atormenta.
Se esparce en toda la habitación y en toda mi cabeza también, se apodera de todos los espacios y los calla con crueldad. No es este un silencio de poder, un silencio inteligente de palabras encerradas. Es un silencio vacío, un silencio muerto. Un silencio sin contenido que atosiga mi mente y que enmudece mis pensamientos. ¿Será? ¿Será que este sigiloso secreto encierra en un enredo sin sentido mis desbaratadas ideas? ¿O será tal vez que mi confusión es tan grande que mis razonamientos se atropellan entre sí, impidiéndose unos a otros reflejarse con claridad en mi cabeza? Los interrogantes fenecen incompletos, sin resolverse. Se extinguen cautelosos en los más recónditos resguardos de ese enmarañado alboroto antes de dar soluciones.
Doy vueltas vanamente al asunto, sin llegar a nada. Doy vueltas, ya mareada, en mi cabeza y en mi cama, no consigo conciliar el sueño siquiera, quiero gritar, pero también ha enmudecido mi voz. El silencio logró vencerme sin esfuerzos, y ya no hay sonidos en la habitación, en mi cabeza, en mis labios y en mi corazón.

1 comentario:

Meison Epimeison dijo...

Ese estado que describís...! Qué bien que lo hacés. Querría pensar que es un pequeño texto de ficción y que no es tu realidad. Porque conozco ese estado, y es desesperante..