miércoles, 2 de junio de 2010

La Carta. -editada-


Ya no puedo guardarlo más, de mi boca se desbordan las palabras, y mis dientes ya no mastican tanta farsa, no puedo seguir actuando. Es hora de liberarme de este mal, de este peso que no merezco, que no quiero.
Durante años mantuve esta desabrida relación por pura formalidad, pero ya no puedo- a pesar de nuestros lazos de sangre- continuar con este gastado vínculo, frío y casi obligatorio, ya no lo siento. No quiero seguir contaminándome de tu veneno, ni oxidándome con tu juego.
Hoy he decidido no volver a gastar sangre, lágrimas y suspiros por tus malos actos, la paciencia se agota igual que el tiempo.
Cada noticia que llega sobre vos, sobre lo que haces, lo que decis y lo que sentis, no es más que una nueva misma historia, solo un poco más de lo mismo, y ya no sirve. Este maldito círculo vicioso en el que me sumergiste asfixia, ahoga, mata.
Todos tus enredos, tus estrategias, tu sucio y tramposo juego, tienen fecha de vencimiento, y el día llegó. Ya no participo en esa obra donde te crees protagonista. Hoy eres en mi historia un simple bufón interpretando un patético rol de mártir, y lamento decirlo (mentira), pero nunca te quedo bien el papel de victima, nunca lo fuiste.
Quiero escupir de mi vida este gusto a decepción, amargura y resignación que hace años vengo deglutiendo. Relamer las heridas que causaste, sería recordar para olvidarte, y ni siquiera eso te mereces.
Espero no te moleste mi verdad, pero hoy me desligo de vos, de lo que me hace mal, lo necesito. Ya no tengo ganas de callar. No voy a negar el dolor que todo esto me causa, este trozo de papel es testigo del pesar de cada una de mis palabras, del vacio que hay en mi- el que dejaste- al percibir este de rechazo de tu parte. Es triste, es cruel.
Siempre creiste que las satisfacciones, los caprichos, las necesidades; la felicidad, podia suplantaste simplemente con una billetera llena. Supiste llenar con indiferencia, el lugar que ocupa un oído, un abrazo o una palabras de aliento. La superficialidad y el materialismo que cegaban tu realidad, vendaron tus ojos, te impidieron ver la verdad, verme a mi, ver tu propia existencia.
Decidiste sin más huir, correr, alejarte y olvidar tu insípida vida tras un utópico anhelo de libertad, un inexistente ideal de felicidad, que estoy segura que aún buscas.
Desapareciste, me abandonaste, y no físicamente -esa ausencia hubiese sido mucho menos dolorosa, menos cruel- huíste presencialmente del imborrable lazo que nos une. Te fuiste escapándole a un pasado inevitable, creyendo que tus pasos lo podían borrar. Te creíste gloriosa, ganadora y hoy la realidad abofetea tus sueños: el indicio de dicha en tu presente es nulo. Tu rostro refleja la amargura, la tristeza y el rencor de tus decisiones, porque hoy descubriste, que en tus deseos de ganar, perdiste todo.
¿De que te sirven los caros electrodomésticos que decoran la nada? ¿Qué inútil uso le das a los finos muebles que nadie ocupa? ¿En qué escondido rincón del silencio que aploma el aire que te rodea hallas sentido al taciturno sonido de la soledad que te acompaña? ¿Con qué hosco espacio rellenas el hueco que hoy colma tus emociones? ¿A eso le llamas felicidad? ¿Esa era la vil meta por la que sacrificaste todo aquello que fuiste un día? Nadie responde, mi cabeza se llena de absurdos y reiterados interrogantes que se pierden sigilosos en el viento. ¿En qué especie de surrealismo estas inmersa que no das cuenta del precio de tus actos?, ¿Acaso has perdido entre tus calzones la cordura? No das caso a la realidad, a lo que hoy tienes, y mucho menos a lo que ya no tienes. Cuantas más dudas quedan inconclusas, mucho más amargo me sabe el silencio.
No me sorprende que aún te sigas equivocando. No me sorprende que hayas ido a buscar falsas ilusiones en manos extrañas, mientras que las mias se acostumbraban torpemente a lavar, planchar y cocinar. No me sorprenden ní siquiera tus lágrimas diciendo lastimosamente que "siempre vas a estar", cuando lo único que tengo presente de vos, es tu ausencia. No me sorprende tampoco que reclames respeto, cuando fuiste vos sola, quien lo perdió hacia sí misma. Ya nada me sorprende y aún así sigo asombrada.
Hace años, que de tu parte, solo recibo decepciones, y para tener eso, realmente, prefiero no tener nada.
Fuiste vos la que elegiste irte, dejando todo atrás, poniendo tus preferencias y antojos por encima de todo y de todos. Ahora me toca a mí. Me despido sin penas ni culpas, necesito liberarme de esta presión, necesito hablarte y que me escuches, no quiero reprimirme más esta amargura. Necesito desintoxicarme y hasta perdonarte, no quiero rencores ni malos sentimientos en mí, no quiero nada de tu parte. No quiero vivir juzgando tus aciertos y errores, porque aún andando con la resignación a cuestas, la decepción es algo a lo que no me acostumbro.

Tanto tiempo ya corrido, me enseñó a apreciar, a valorar aquel título que acompaña tu nombre. Aprendí que no existen los instintos innatos. No se es madre porque sí, por tener vida ajena en el vientre o por parir. Madre es un nombre que se gana, que se esculpe a mano alzada con dedicación y talento. Madre conozco muchas, Madres tengo varias y con distinta sangre- sin más vínculo que el afecto-, Madre es un concepto del que vos mamá, siempre escapaste. 
Perdón si te ofendí, si mis palabras lastimaron tu ego. Mi intención simplemente es quitar esta astilla de mi vida, superar esta triste etapa.
Hoy soy feliz, ya no te necesito. Adiós...

4 comentarios:

Ailu dijo...

si lo escribiste vos, la verdad te felicito, es genial.
y sí, es Veronika decime morir ♥

Juani dijo...

siento que pases por esa terrible experiencia, aunque al final me conforto porque dices que eres feliz
saluditos

Duarte dijo...

Ante todo nuestra dignidad. Los padres han colaborado en nuestra creación y formación, de una forma más o menos directa, pero nuestra personalidad es lo que tiene que prevalecer... si queremos ser felices.
Te felicito por la actitud, has sido muy valiente.
Evita, si es posible, la arrogancia, no sabemos lo que nos espera en el mañana. Recuerda el hijo pródigo!
Que seas feliz... siempre.

Shannancita dijo...

Ohhh dios :'(
Yo hize una carta tmb a mi madre, te entiendo muy bien, si qeres depues pasame tu msn, asi hablamos :_